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LA TIERRA, EL CIELO Y EL MAR

¡ALERTA!:
La tierra, el cielo y el mar se pusieron brígidos
¡Pero tranquilos, todos pueden conservar la calma no se les ocurra moverse del asiento si pasa cualquier cosa yo apretaré el botón de pánico!
La tierra, el cielo y el mar Se pusieron brígidos
La tierra, el cielo y el mar
La tierra, el cielo y el mar
TIERRAà donde habitan los que caminan los arrastrados y los que no se mueven o se mueven despacio de forma instintiva
CIELOà   donde habitan los pájaros esos que vuelan con los huesos desenterrados de los muertos con los ojos de un personaje de alguna película donde ellos eran protagonistas ¿se lo habrán tomado muy en serio? porque es cierto que el cielo habitar en el cielo va de la mano con la soberbia
MARà  y el océano indeciso, que viene que va anoche otra vez destruyó mi ciudad en un sueño estoy cansado de los avisos del mar que destruya todo si quiere hacerlo pero que no se meta más en los sueños de la gente Yo en to
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PERSONAJE y LECTOR

Bajé del bus y el hombre que me seguía ya estaba allí, en el paradero. Me observó de pies a cabeza, como lo hacía cada vez que nos encontrábamos. Comencé a caminar por la avenida de los buses y al llegar a la esquina de la iglesia católica doblé por la avenida de la plaza, que a esa hora estaba a oscuras y sin nadie que la transitara, a excepción de mí y del hombre que me seguía. Miré hacia atrás un par de veces para comprobar que continuaba tras mis pasos. Traté de caminar más rápido, pero cuando miraba hacia atrás notaba que él seguía a la misma distancia de mí, ni un metro más ni uno menos.
Al llegar a la esquina, donde convergían las avenidas de la plaza y de las ferreterías, me detuve (él también se detuvo) y me puse a pensar qué dirección debía seguir ahora. Si seguía por la misma avenida llegaría a la escuela República del Ecuador, donde estudiaban los tres hijos de Caín. Si cambiaba de dirección y me iba por la avenida de las ferreterías llegaría, después de mucho caminar, a la…

Ahora la libertad es una cosa de fantasmas

Los hombres que predicaban en la escalera se detuvieron de pronto cuando vieron que una mujer joven, de unos veinte años, vestida únicamente con una sábana que cubría su torso, se acercaba a ellos lentamente, apuntándoles con una pistola en la mano.
-¡Deténgase! Gritó aquel que debía ser el líder de los hombres que predicaban.
Pero la mujer hizo caso omiso a su petición. Siguió avanzando al mismo paso, sin dejar de apuntarles. Tenía el pelo enmarañado, las uñas sucias y largas, en las partes desnudas de su cuerpo se dejaban ver morenotes y cicatrices.
La gente que transitaba por la calle no reparó en ella sino hasta el grito del líder de los hombres que predicaban. Algunos, horrorizados, continuaron su camino acelerando el paso. No querían ser testigos de un evento de tal magnitud. Otros, los de siempre, se detuvieron y se quedaron quietos en su lugar a contemplar la escena. Nadie decía ni hacía nada. Nada más que observar pasivamente, esperando a que algo sucediera.
La mujer se detuv…

DIEZ MANDAMIENTOS Y BONUS TRACK

1.Amarás lo que haces y lo que eres por sobre todas las cosas, Lo que haces y lo que eres, lo que fuiste y lo que serás
2.Tomarás en vano todo lo que se te plazca, harás humor de lo que quieras Siempre y cuando sea humor y no burla, Que son cosas demasiado distintas Y algunos herejes aún no lo entienden
3.No santificarás nada, no creerás en nada, no abrazarás los mitos fundacionales más que como ficción y diversión de la plebe, festejarás por festejar, cuando se te dé la gana
4.Honrarás a tu padre y a tu madre, si tu madre y tu padre te honraron a ti también cada vez que fue necesario incluso si fuiste el peor de los castigos, pero les harás saber que eres producto de ellos haz que te vean como un espejo para que aprendan a verse a sí mismos
5.Matarás, oh cómo matarás. Matarás todos los días, cada día Un poco, a ti mismo, a tu prójimo, matarás A tu padre y a tu madre matarás A tus hermanos matarás y no pedirás perdón Serás el hijo pródigo Matarás, te irás de casa, y volverás, para abrazar a tu padre Par…

Anduvimos

Anduvimos Cruzamos cerros y mares Anduvimos Nos salvamos de caer Tantas veces Vencimos a la naturaleza Anduvimos Por ahí Despistando el paso De los policías Anduvimos Nos vimos y dijimos Vamos A cruzar mares y cerros Vamos A ver los dioses Del olimpo Había que llegar Tan alto Y detener el tiempo Sí, sobre todo Detener el tiempo Porque tenías toque De queda Y había que respetarlo Y anduvimos Dando vueltas por Las calles Vimos uno que otro Edificio Era grande lo Que sentimos Por los grandes edificios Juntos Uno al lado del otro Como los edificios Nos mirábamos Como edificios La zona urbana era El nuevo continente En el fondo Veníamos de la selva Serpenteando Algo del mal Nos seducía Pero todo era nuevo Para nuestros ojos Oh sí, cuando vimos Las imágenes Oh sí, cuando vimos La película Sí, la de los planos eternos Los más hermosos Y perfectos planos De los castillos abandonados En las islas del mar Que perfecta era la noche También Jugar a la fiesta Encerrarse en el baño Para elaborar

Nostalgia del futuro II

Siento nostalgia del futuro Pero disimulo mi tristeza Con una sonrisa amarga
Pero tampoco es tristeza Es la nostalgia De llorar un día El momento preciso Del ahora Donde suceden Todas las cosas
Mañana podré visitar Un tren abandonado Y llorar al fin un recuerdo Que construí hace tiempo El recuerdo de haber Mirado al mar Y entendido que lo eterno Era un chiste de mal gusto
Ahora que de nuevo Estoy nadando En el charco de los charcos Otro recuerdo se construye Y no sé cuándo vaya a llorarlo Pero estará ahí Atornillado a mi cerebro
La cumbia la bailaré entonces De atrás para delante Manos arriba Me ha asaltado el futuro Y la nostalgia me ha apuñalado

TRAYECTO

Bueno, yo estaba esperando bus en el ante penúltimo paradero de Tomé, en la calle del correo y los bomberos. Me sentía fatigado. Todo el día trabajando en la tienda de las máquinas, desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche. La última micro a Concepción salía a las diez y media. El paradero era la entrada del correo mayor, pero la calle en realidad era la calle de los bomberos. Bueno, yo estaba ahí esperando bus, llegué a las diez veinte, después de haber dejado limpio y cerrado el local. Encendí un cigarro y mientras fumaba llegó el bus. Éste era verde con amarillo. Estaba lleno, sólo algunas personas se bajaron. La mujer que cobraba la tarifa y entregaba el boleto bajó del bus y ordenó a la gente que hiciera una fila. Ella era una señora de cincuenta, bajita y simpática. Tenía el cabello castaño. Usaba siempre un chaleco azul y un buzo rojo. La reconocí de inmediato. Era la Madre de los buses. De pronto me vio. Yo le hice un gesto de saludo con la mano. Ella sonrió y se…